A lo largo de esta historia, que puede llegar a ser un poco dura e incómoda a veces, experimentamos un viaje de masculinidad y dependencia tóxica entre los hermanos que protagonizan todo este entramado. Uno de los puntos fuertes es el análisis que hace de la vida desde que vuelven a reencontrarse en su adolescencia hasta la edad adulta, donde se refleja esta dependencia y sus consecuencias en la vida de ambos.
Es cierto que al principio, uno de los hermanos me caía bien, pero conforme va desarrollándose esta historia, empecé a detestarlo. No me cae mal el actor, pues hace una interpretación brillante, sino el personaje. Su personalidad y el como justifica todo lo que hace terminó dándome rabia. Todo debido a esa relación tóxica fraternal. Ambos protagonistas y la gran mayoría del elenco de actores hacen magníficas interpretaciones de sus personajes.
Como punto negativo, por decir algo, es el ritmo de la serie, que decae en se segunda mitad y no resulta tan interesante ni tan atrapante como en su primera mitad. Aún así se puede seguir disfrutando y me ha encantado.
El final de la serie me ha dejado sin embargo un poco frío. He echado en falta un capítulo más para terminar de desarrollar un poco más los momentos finales, pues las escenas finales son grandes revelaciones. No habrá continuación, pues se trata de una miniserie de 6 capítulos.
Puntuación: ⭐⭐⭐⭐ (4 de 5)

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