Los primeros minutos te generan mucha tensión y te abren el apetito por la historia que vamos a presenciar. Después, tiene un arranque algo lento por todo el trasfondo que te quieren contar de los personajes y el contexto que gira en torno a todo. Este contexto no se hace pesado y es relativamente interesante. Tras todo esto, vuelve otra vez a arrancar.
El desarrollo de la trama te mantiene con cierta intriga. No he sentido la tensión constante que se comentaba en las redes sociales, pues una vez que conoces la mecánica de la película, te acostumbras y al menos yo no la he sentido en ningún momento. Uno de los detalles que no me gustan, a mí particularmente, son los planos subjetivos, en los que un personaje de la película utiliza una cámara y lo ves todo a través de la misma. No se usa demasiado rato, pero lo poco que utiliza, no me gusta.
Seguimos comentando la trama. Conforme avanza la película, me fui perdiendo, me costaba entender ciertos aspectos, aunque al final creo haberlos entendido. Es de esas historias rebuscadas que tienes que rebanarte un poco los sesos para entender todo el entramado que hay montado.
El final fue lo que más me descolocó y me costó entenderlo. Cuando salí del cine busqué el final explicado para comprar la veracidad de mis teorías. Eran acertadas, pero había un poco más detrás de todo.
Backrooms es por tanto una película algo extraña, de esas que te hacen pensar. No es de terror como tal. Diría que es un thriller más bien. Al principio hay cierta tensión, pero conforme avanza y se desarrolla la historia y conoces le mecánica de la película, la tensión queda reducida al mínimo, o al menos eso me ha pasado a mí. Me ha gustado pero esperaba mucho más.
Puntuación: ⭐⭐⭐ (3 de 5)






