Clayface es la historia de Matt Hagen, un actor que tras una mala decisión, acaba con la cara cortada y llena de heridas, perdiendo así su trabajo de actor. Tras ello, se somete a probar un método para recuperar su antiguo yo, empezando así todo. Se trata de una cinta body horror que puede recordar a otras, con una ambientación y una atmósfera oscura, llevándote a descubrir el origen de uno de los villanos de Gotham, y en consecuencia, de Batman.
No es necesario conocer nada del universo de DC, pues la película se centra en el desarrollo del protagonista hasta llegar a ser Clayface. La interpretación del actor principal es muy buena, sorprendiéndome notablemente.
Lo que no me ha sorprendido han sido los efectos. En algunos momentos no estaban a la altura de todo lo demás y de lo que el metraje demandaba. Es cierto que hay escenas, que aunque se vea falso, impresionan, teniendo la necesidad de taparme los ojos. Por suerte no son tantas, aunque la película es más gore de lo que creía.
El ritmo de la película tampoco decae, y te mantiene pendiente de la pantalla en todo momento, empezando de menos a más hasta terminar con un desenlace que me ha gustado más de lo esperado. Espero que Clayface vuelva a salir en la próxima película de Batman y explorar más la mente de este villano.
En resumen, Clayface ha sido una sorpresa, una película body horror que he disfrutado mucho descubriendo los orígenes de este peculiar villano, con una ambientación oscura y un tono que te atrapa. Eso sí, los efectos podrían haber sido mejores.
Puntuación: ⭐⭐⭐⭐ (4 de 5)

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