Widows Bay nos adentra en una isla que sufre una maldición, pero el alcalde se niega a creer en ella e intenta sacar a flote la economía de la isla atrayendo turistas. Esta digamos es la premisa, aunque la historia ahonda más en este tema y lo aborda de una manera más que satisfactoria, por lo que aunque tiene una trama simple al final, se ve muy bien y fácil, por lo que se disfruta mucho.
La combinación de terror y comedia para mí ha funcionado muy bien y la he agradecido. No tiene jumpscared y el terror tampoco es demasiado elevado. Yo diría que es más un thriller con toques de humor que de terror.
Como punto algo menos positivo y lo que me impide darle las 5 estrellas, es la segunda mitad de la serie. La primera me encantó, me pareció muy original y divertida, aunque también sufrí cierta tensión por los fenómenos que sucedían. Sin embargo, es en esta segunda mitad cuando ya entra en el desarrollo de la historia más profundamente y aunque los capítulos siguen con la misma dinámica, sentí que perdía un poco de fuelle. Esto no quita que no sea interesante. Para nada, ya que sí es interesante y te dan ganas de ver más. Simplemente es una percepción mía.
El final de temporada también me gustó mucho, con ciertas revelaciones que dan pie a una continuación que esperemos vea la luz más pronto que tarde, pues tengo ganas de seguir la vida del alcalde y de todos los personajes que aparecen en la isla de Widows Bay.
La maldición de Widows Bay se convierte así en una de mis series favoritas del año, y aunque no es brillante, resulta entretenida de ver. La duración de sus episodios de 30 minutos ayuda mucho a que sea bastante amena. Sé que habrá personas que no disfruten de esta mezcla de humor y terror, pero al menos a mí me ha funcionado.
Puntuación: ⭐⭐⭐⭐ (4 de 5)

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